Miércoles, 26 de Junio de 2013, às 15:43

Investigación de InterCement utiliza microalgas para mitigación de las emisiones de CO2 en la industria del cemento

Holding para los negocios de cemento del Grupo Camargo Corrêa firma convenios con tres universidades federales y la USP para biofijación de carbono

InterCement, holding para los negocios de cemento del Grupo Camargo Corrêa, está financiando una investigación pionera para mitigación de las emisiones de CO2 en la industria del cemento brasileña con tres centros de investigaciones de universidades federales y con la USP (Universidad São Paulo). En total, serán invertidos R$ 5,6 millones en los próximos cuatro años. Los recursos serán destinados para compras de equipos para laboratorios, financiamiento de beca de estudios, construcción de biorreactores en escala pre-piloto y el pago de los investigadores involucrados.

El primer convenio será celebrado con la UFSCar (Universidad Federal de São Carlos) y UFSM (Universidad Federal de Santa Maria), con co-gestión y operación de los pilotos de Algae Biotecnologia Ltda. Los investigadores van estudiar el sistema de biofijación de CO2 a través del cultivo de microalgas y cinobacterias. Las microalgas tienen alta eficiencia fotosintética y son fijadoras de CO2. El gas de combustión originado de los hornos de cemento es direccionado para el cultivo de microalgas en biorreactores. 

La expectativa es que la biofijación tenga un potencial de neutralización del 30% de las emisiones. El proceso crea un impacto directo en la reducción de CO2 generados en la producción de cemento, complementando estrategias para disminución de la “pegada de carbono” por emisiones evitadas.

Dos técnicas ya adoptadas por InterCement buscan reducir las emisiones por la sustitución de combustibles. Es el caso del coprocesamiento, que puede ser realizado con neumáticos inservibles u otros productos, y la sustitución de la escoria.

“InterCement confía que la perennidad del negocio depende no sólo apenas del desempeño económico, pero si de una actuación responsable en aspectos sociales y ambientales. Alianzas con centros de investigación son fundamentales para identificar técnicas innovadoras que puedan ser aplicadas con eficiencia y seguridad en la cadena de producción”, dice Adriano Nunes, director de Sostenibilidad e Innovación.

Un segundo convenio está siendo conducido con la ESALQ (Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, de la USP) y la UFC (Universidad Federal de Ceará) para la destinación de la biomasa de algas generada en el proceso. La investigación tiene como finalidad buscar el equilibrio económico de la operación con ensayos con nutrición de peces y camarones. Al optar por la acuicultura en detrimento de los biocombustibles, por ejemplo, InterCement tomó en cuenta la demanda creciente por alimentos en la cadena productiva y estudios que apuntan mayor valor agregado en la operación.

La inversión en investigación de biofijación de CO2 forma parte del trabajo de sostenibilidad desarrollado por InterCement. La empresa es referencia en el control de las emisiones en el sector de cemento y posee uno de los menores índices mundiales de emisión de gases de efecto invernadero por tonelada producida. El inventario de gases de efecto invernadero de InterCement conquistó, en el 2012, el Sello Oro del Programa Brasileño GHG Protocol. La tasa de emisión permaneció en 531 kg CO2/t, cuando el promedio mundial entre las empresas del sector participantes del CSI (Cement Sustainability Initiative) fue de 653 kg.

Los convenios para investigaciones de biofijación de CO2 y adecuación de biomasa como alimento para acuicultura son los primeros firmados por la empresa con la comunidad científica que no transforman directamente cemento y hormigón. Otros dos proyectos anunciados este año, por ejemplo, financian investigaciones para producción sin la generación adicional de CO2 con renombrados centros de estudio de São Paulo.

Alianza con la USP prevé el desembolso de R$ 5 millones para la instalación de centro de investigación en construcción sostenible de la Escuela Politécnica (Poli-USP). La primera investigación del nuevo núcleo será en el área de hormigón ecoeficiente, especialmente con menor agarre de carbono. Otro convenio firmado en el 2013 fue firmado con el Instituto de Pesquisas Tecnológicas (IPT), con el destino de R$ 5 millones, siendo el 50% originado del fomento del BNDES – FUNTEC y 2,5 millones con recursos propios para la producción de cemento a base de residuos de la construcción civil - sin haber generación adicional de CO2.